El menú con QR dejó de ser una cosa de pandemia y se quedó por un motivo práctico: cambiar un precio deja de costar una reimpresión. En un país donde los precios se mueven, eso solo ya justifica el cambio.
Pero hay menús con QR buenos y hay otros que hacen que el cliente se rinda y pida la carta de papel. Esta guía es para hacer el primero.
El error que arruina la mitad de los menús con QR
Si tu QR abre un PDF, tu menú digital está roto. Punto.
Un PDF en el celular obliga a la persona a hacer zoom, moverse en dos direcciones y esperar a que descargue entero. Con el wifi del local saturado un sábado a la noche, eso es medio minuto mirando una pantalla en blanco.
Un menú digital bien hecho es una página web: se lee de arriba a abajo, el texto se adapta a la pantalla y carga en menos de dos segundos.
Cómo armarlo, paso a paso
- Ordená el menú antes de tocar nada digital. Categorías claras: entradas, principales, guarniciones, bebidas, postres. Si una categoría tiene un solo plato, fusionala con otra.
- Escribí las descripciones cortas. Una línea por plato, diciendo qué trae. "Milanesa napolitana" no necesita párrafo; un plato con nombre de fantasía sí.
- Definí qué lleva foto. No todos. Fotos solo en los platos que querés vender más y en los que se ven bien. Una foto mediocre vende menos que ninguna.
- Poné los precios en guaraníes, sin decimales. Y actualizables por vos, sin llamar a nadie.
- Agregá el botón de pedido por WhatsApp. Que arme solo el mensaje con lo que la persona eligió.
- Generá el QR apuntando a tu dominio propio. Nunca a un enlace de un servicio gratuito que puede caducar.
- Imprimí el QR en material resistente y ponelo donde se vea sentado: en la mesa, no en la pared del fondo.
Delivery propio contra las apps
Acá está la parte que más plata mueve. Las apps de delivery cobran comisión por cada venta. El número varía, pero en el rango habitual del mercado, sobre un pedido de Gs. 100.000 la comisión se lleva una tajada que sale íntegra de tu margen.
Hacé este cálculo con tus propios números:
- Pedidos por mes a través de la app.
- Ticket promedio.
- Porcentaje de comisión que te cobran.
Multiplicá los tres. Ese resultado es lo que pagás por mes. Comparalo con el costo único de tener tu propio menú con pedidos por WhatsApp, donde la comisión es cero.
La conclusión sensata no es cortar con las apps: es dejar de depender solo de ellas. Las apps te traen clientes nuevos; tu menú propio es donde conviene que vuelvan los que ya te conocen.
Qué tiene que aguantar tu menú un sábado a la noche
- Carga con datos móviles, no con wifi. Probalo con los datos del celular, no con el wifi del local.
- Fotos livianas. Una foto de 4 MB sacada del celular tarda una eternidad. Tienen que estar comprimidas.
- Texto legible sin zoom. Si hay que agrandar para leer un precio, está mal.
- Marcar lo que no hay. Poder desactivar un plato agotado en treinta segundos, desde el celular.
Y de paso, aparecés en Google
Un menú en PDF es invisible para Google. Un menú hecho como página web se indexa: cuando alguien busca tu plato estrella o el nombre de tu restaurante, aparecés vos, con precios actualizados.
Si además tenés el Perfil de Empresa de Google al día, el combo es difícil de superar para un local de barrio.
Cuánto sale
Un catálogo o menú digital arranca en Gs. 750.000, y el precio inicial depende de cuántos productos haya que cargar y ordenar la primera vez. Después seguís sumando o sacando platos vos mismo, sin costo de desarrollo.
Si querés ver cómo queda, mirá el catálogo digital, o revisá primero cómo cobrar por internet en Paraguay si estás pensando en aceptar pagos online.